La IA hace lo pesado. Vosotros, lo vuestro.
Buscar, recordar, montar, maquetar: la máquina. Elegir el hotel, el ritmo del viaje y la palabra exacta para ese cliente: vosotros. Nada sale al cliente sin que una persona lo mande.
Agencia boutique de IA para diseñadores de viajes de lujo
Montamos un sistema de IA que conoce vuestra casa, para que el equipo saque tres o cuatro propuestas en el tiempo en que antes sacaba una. Cada una al nivel de la mejor. Sin renunciar a vuestro criterio.
Buscar el email del DMC. Acordaros de que el cliente es celíaco. Reescribir la propuesta por tercera vez. Eso es lo que os quita de encima.
Confían en nosotros
La filosofía
Ni cero IA ni IA en todo. El punto en el que la máquina carga con lo pesado y vosotros seguís siendo vosotros.
Buscar, recordar, montar, maquetar: la máquina. Elegir el hotel, el ritmo del viaje y la palabra exacta para ese cliente: vosotros. Nada sale al cliente sin que una persona lo mande.
Se automatiza traer opciones y recordar lo que ya decidisteis. Nunca decidir.
Diagnóstico
Si alguna sí, seguid leyendo.
Una consultora escribe de maravilla y otra elige los hoteles como nadie. Y la misma persona no escribe igual un martes a las 11 que un viernes de julio a las 14:45.
El email del DMC de hace dos años. Aquella propuesta parecida a Kenia. Lo que dijo el cliente en la primera reunión (era celíaco, y se os ha olvidado).
El cliente cambia dos noches y hay que volver a montar el Word entero, tocando también lo que ya le gustaba. Ahí es donde se va el tiempo de verdad, no en la primera versión.
Lo que sabéis de cada destino lo habéis pagado viajando. No está escrito en ningún sitio, y si una consultora se va, se va con ella.
No nos los ha dado Claude con un prompt de «hazme una lista de dolores de una agencia de viajes». Salen de sentarnos con decenas de dueños de agencias de viajes a medida, y de cinco meses trabajando dentro de una de ellas. Estos cuatro aparecen siempre.
Si alguno sí os pasa, lo de abajo es para vosotros.
Qué montamos
Un sistema de IA (Claude, o la que uséis) que ya sabe quiénes sois. Y encima, un equipo de becarios digitales con su ficha de puesto cada uno, uno por cada parada de la propuesta.
Quiénes sois, en qué creéis, cómo escribís. La estructura de vuestra propuesta, las reglas de un buen itinerario, vuestros proveedores, vuestro vocabulario. Y una carpeta de criterio que crece con cada viaje cerrado: qué elegisteis, qué descartasteis y por qué, con las palabras de quien lo dijo.
Todo en texto plano, portable. Si mañana cambiáis de IA, el Brain se lleva entero y sigue funcionando.
Hoy el 95 % de los equipos usa la IA como un chatbot que no sabe nada de ellos. Es como celebrar un cumpleaños de niños de cinco años en el restaurante de David Muñoz: la comida está buenísima, pero nadie la aprecia.
Una propuesta, parada a parada
Lee la transcripción, los emails y el expediente y deja una ficha del cliente: quiénes son, qué les mueve, qué no quieren («actividad sí, sustos no»). Para que nadie olvide al celíaco.
Busca en vuestro histórico viajes parecidos, propone el esqueleto del itinerario, redacta el email al DMC y os recuerda lo que decidisteis la última vez en ese destino. Como memoria, no como norma.
De la cotización a la propuesta en Word, con vuestra plantilla, vuestro tono y vuestras reglas. En las rondas de cambios no toca lo que el cliente no ha cuestionado.
Convierte el Word en una página web para el móvil, con un enlace por viaje. El cliente la abre en el sofá y se la enseña a quien quiera. Un PDF en el móvil no vende; esto sí.
Un espejo privado para la consultora: cómo llevó la relación con ese cliente, qué funcionó y qué probar distinto la próxima vez. Nadie más lo ve.
Un post de LinkedIn o un artículo de blog sobre un destino que acabáis de trabajar, en vuestra voz, sin un solo dato de cliente dentro.
Una plataforma de formación hecha a medida: cada persona entra con su cuenta y avanza lección a lección, con capturas de vuestro propio sistema. Dirección ve quién va por dónde. Un Ferrari en el garaje no sirve de nada si nadie sabe conducirlo.
Cómo trabajamos
Tres sprints, como los atletas. Al final del viaje, un equipo trabajando con su propio sistema.
Quiénes sois, en qué creéis, qué os mueve, y cómo se monta una propuesta de principio a fin: de la primera llamada al enlace que recibe el cliente. De aquí sale el Company Brain.
Conectados a vuestro email, vuestra nube y vuestro histórico de propuestas. Los probamos con viajes vuestros hasta que lo que sale suena a vosotros, y no a una máquina.
En grupos pequeños, de una en una o de dos en dos: con diez personas a la vez no aprende nadie. El proyecto termina con la última sesión y el acceso de cada persona a su Academia.
Porque cambiar la forma de trabajar cuesta más que montar el sistema. Mes a mes, sin permanencia.
Y lo que el equipo decide en cada viaje se queda escrito en la casa, no en una cabeza. Será el mejor dinero que hayáis invertido este año.
En la práctica
Un proyecto, contado en detalle. Construido entre julio y octubre de 2026 con el equipo de Mundo Expedición, en sus oficinas.
Años de propuestas en PDF repartidas por carpetas, el criterio en la cabeza de cada consultora y un equipo que ya usaba ChatGPT por su cuenta, sin que supiera nada de la casa. La dirección ya había probado la IA y le había salido «una mierda con patatas».
Un Company Brain validado por la dirección, siete becarios digitales en uso sobre su propia plantilla de Word y su diseño web, una Academia a medida con el seguimiento de cada persona, y una carpeta de criterio que crece con cada viaje cerrado.
Hablemos de dinero
Está aquí para que nadie pierda el tiempo. Si os cuadra, hablamos; si no, sin problema.
| Qué incluye | Valorado en |
|---|---|
| Sprint 1 · DocumentarSesiones con el equipo y Company Brain. Equipos de hasta 15 personas. | 6.000 € |
| Sprint 2 · ConstruirSiete becarios digitales: contextualizador, recomendador, montador, publicador, retrovisor y los dos difusores. | 13.000 € |
| Sprint 3 · FormarSesiones en directo y Academia a medida para el equipo. | 6.000 € |
| Total valorado | 25.000 € |
Lo que descubramos por el camino y no esté aquí se documenta, se cotiza aparte y se hace después, si encaja a los dos.
Contadnos cómo trabajáisSeguridad
Los planes de empresa de Anthropic (Claude), OpenAI y Google. Los mismos controles que usan las grandes compañías.
Lo que entra en el sistema se queda en vuestro negocio. Nada se usa para entrenar modelos de terceros.
El Brain y las fichas de los becarios, en texto plano. Si cambiáis de IA, migráis sin ataduras.
El sistema se conecta a vuestro email, vuestra nube y vuestro programa de gestión con los permisos que decidáis. Las conversaciones de cada persona son privadas.
Quiénes somos

Da igual si sois una persona o diez: lo que vendéis es criterio, know-how y atención personalizada. Nosotros también. Cuando escribís a Liquid Biz no hay respuestas automáticas ni bots: habláis con una persona que conoce vuestro expediente, desde la primera llamada hasta la última sesión de formación.
Soy Alejandro de Otero, el fundador. Llevo años montando sistemas de IA en pymes de todo tipo: despachos, editoriales, centros de formación. En 2026 me senté con decenas de dueños de agencias de viajes a medida para entender cómo trabajan de verdad, y pasé cinco meses dentro de una de ellas, Mundo Expedición, documentando la casa, construyendo su sistema y formando a su equipo. Yo dirijo cada proyecto; cuando trabajáis con nosotros, trabajáis conmigo.
Y el motivo por el que trabajamos solo con diseñadores de viajes: me encanta viajar. Explorar un país nuevo, su cultura, su gente y cómo viven es la mejor inversión que conozco para crecer como persona, porque te abre la mente. En 2025 cogí la mochila y me fui tres meses a vivir a Vietnam. Prefiero construir para quien vende eso que para nadie más.
Preguntas
El contexto. La mayoría de los equipos usa la IA como un chatbot que no sabe nada de la casa: cada conversación empieza de cero y lo que aprende se pierde. Aquí la IA arranca sabiendo quiénes sois, cómo escribís y qué decidisteis la última vez. No es otra herramienta: es la vuestra, con vuestro contexto.
Una ficha de puesto que programamos dentro de vuestra IA (Claude, ChatGPT, la que sea) con las pautas exactas para hacer una tarea concreta: montar la propuesta, escribir al DMC, dejar la ficha del cliente. Se lo explicas una vez, no cada vez. Y no se limita a responder: se conecta a vuestro email, vuestra nube y vuestro programa de gestión para hacer la tarea entera.
Vuestro conocimiento, escrito para que la IA lo lea antes de trabajar: quiénes sois, en qué creéis, cómo se monta una propuesta, qué reglas no se saltan. Es lo que hace que las respuestas suenen a vosotros y no a Wikipedia. Es vuestro, en texto plano, y se lleva a cualquier IA.
Le quitará tareas que hoy hace a mano: revisar el histórico, buscar vuelos y conexiones en veinte páginas, maquetar el Word por tercera vez. No le quitará el criterio. Qué itinerario proponer y con qué hoteles sigue siendo decisión de la persona. Lo que cambia es que podrá sacar tres o cuatro propuestas en el tiempo en que antes sacaba una.
No. Eso es el criterio, y el criterio no se automatiza. El recomendador propone a partir de vuestro propio histórico y os recuerda lo que descartasteis la última vez, como memoria, no como norma. Tampoco monta vuestras fotos ni habla con vuestros clientes.
No. El sistema está hecho para equipos que montan viajes, no para informáticos. Las dudas se resuelven en las sesiones en directo y en la Academia, que construimos a vuestra medida y con capturas de vuestro propio sistema.
Es una plataforma de formación hecha para vosotros: cada persona entra con su cuenta y completa lecciones cortas a su ritmo, y dirección ve quién va por dónde. No tiene ninguna atadura. Es la herramienta para que el equipo aprenda a usar lo que hemos montado sin perderse, porque de nada sirve un Ferrari en el garaje si nadie sabe conducirlo.
Fenomenal. Las documentamos, las cotizamos y, si encaja a los dos, proponemos un plan para hacerlas después de cerrar lo que tenemos en marcha. Primero se termina lo acordado.
Probablemente no. El sistema brilla donde cada propuesta es un acto de venta con nombre y apellidos y el documento es el producto. Si vendéis paquete cerrado o cientos de reservas al día, el problema es otro y hay herramientas mejores que esta.
Reserváis una llamada de 30 minutos con Alejandro y nos conocemos. Si hay encaje, os pedimos un formulario breve con los datos fiscales para preparar el acuerdo y la primera factura (el 50 %). Con eso firmado, nos coordinamos con el equipo y arranca el Sprint 1. Cortita y al pie.
Si no, contadnos cómo trabajáis. Treinta minutos con Alejandro, sin compromiso, y sabréis si esto encaja con vuestra casa.